
El domingo tocaba carrera larga a pié, pero al mediodía, cuando estaba jugando con Adrián y en una de estas que estaba agachado y me levanto deprisa, me dá un mareo que tuve que echarme en el sillón pues todo me daba vueltas. El dichoso mareito me duró un par de horas. Luego por la tarde, aunque me encontraba mejor, aún tenía el cuerpo un poco descompuesto por lo que lo mejor era dejar la carrerita para otro día.
Hoy sí que tocó carrerita. No hice lo que tenía pensado hacer ayer, pues mañana toca carrera a pié de nuevo y mi espalda no está para mucho machaque. Al final le dije a Tania que pillase la bici y me acompañase. Salida desde La Vegueta hasta Tinguattón, con el viento a favor, pero luego para aquí todo el rato el viento de cara, por lo que en algunos tramos y sobre todo en algunos pequeños badenes del camino me tocó que ayudar a la acompañante en forma de empujoncito, para que están los padres sinó?? Pues para llevar a los hijos por el buen camino y echarles un empujon de vez en cuando si hace falta.
A ver como amanezco mañana de la espalda que parece que vá por el buen camino. Aunque hoy ya compramos pintura para pintar la habitación de Adrián, o sea que en estos dias me toca de nuevo darle al rodillo, pero no en el que enganchamos la bici cuando ahi mal tiempo, jajaja.